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    La importancia de un enfoque de género para la resiliencia y reinvención de las Mypes


    » Ximena Lizarzaburu – Ex Representante de País y líder del Proyecto DigitAll en Perú
    – Ante la nueva “normalidad” impuesta por la crisis sanitaria del COVID-19, las Micro y Pequeñas Empresas (MYPEs) en Perú y en el resto de la región aceleraron su proceso de transformación digital, algo que resultó fundamental para su supervivencia. Según datos del Global Entrepreneurship Monitoring, durante el 2020 se registró un crecimiento exponencial de las plataformas de ecommerce de MYPES peruanas.

    Desde Fundación Capital, en el marco del proyecto “DigitAll: Laboratorio para la digitalización de las MYPES”, impulsado por el Center for Inclusive Growth de Mastercard, apoyamos este proceso, colaborando con la digitalización de 10.000 MYPES en Perú en los próximos dos años. DigitAll tiene como objetivo:

    1. Contribuir a que las MYPES resistan el choque que ha significado la pandemia del COVID-19, incorporando herramientas digitales en la gestión de su negocio que les permitan recuperarse y aumentar su productividad.
    2. Mejorar la seguridad financiera de las MYPES a través del acceso y el uso de servicios financieros digitales, y la adopción de buenas prácticas financieras.

    Como parte de nuestra metodología de trabajo basado en el “diseño centrado en el usuario”, la primera etapa de nuestro trabajo se centró en entender quiénes son las personas que lideran y trabajan en las MYPES y cuáles son sus necesidades en el contexto de la “nueva normalidad”.

    En Perú, según la última encuesta del hogar (ENAHO), un poco más de un cuarto del total de MYPES están lideradas por mujeres y la participación femenina de menor tamaño (con 10 trabajadores o menos) es mayor a la de los hombres, con 76% de las mujeres que trabajan en las empresas más pequeñas del país contra 70% en el caso de los hombres. Por otro lado, es fundamental recalcar que gran parte de los pequeños comercios son negocios familiares, lo cual condiciona la gestión y el funcionamiento cotidianos de los mismos.

    En este contexto, en donde hay una alta tasa de feminización y de negocios familiares en las MYPES, se considera fundamental incorporar la perspectiva de género. Esto tiene como objetivo el identificar la relación entre las necesidades, oportunidades y barreras, respecto a la adopción y el uso de soluciones digitales que contribuyan a incrementar la capacidad de resiliencia y reinvención de sus negocios.

    Con este propósito, desde DigitAll realizamos, a finales del 2020, un estudio liderado por la Doctora Mónica Grau Sarabia, miembro del DIMMONS Research Group.

    Los primeros hallazgos del diagnóstico de sensibilidad de género destacaron la necesidad de reconocer las circunstancias personales de las personas y no las necesidades de los negocios. De ahí la importancia de estudiar a las MYPES dentro del mismo contexto familiar, considerando que en los pequeños comercios prevalece una compleja composición del hogar con diversidad intergeneracional, donde hasta cuatro generaciones pueden convivir juntas o al menos mantener vínculos diarios en el mismo negocio.

    Luego, el estudio en campo realizado con una pequeña muestra de microempresarios/as de Lima, que se logró gracias al apoyo de los aliados del proyecto DigitAll en Perú — la empresa internacional Scanntech, la Institución Financiera Interbank y la ONG ADRA Perú, evidenció la necesidad generalizada, tanto en los casos de hombres como mujeres microempresarios/as, de sistematizar y automatizar procesos y así poder gestionar de forma más eficiente su negocio (control de inventario, facturación y contabilidad). Sin embargo, las posiciones de las que parten y los recursos con los que cuentan son diferentes. Por otro lado, se destaca que las mujeres “están más predispuestas a la digitalización” ya que puntúan más alto los beneficios y valoran más bajo las limitaciones de la digitalización de los negocios.

    Andreina Guerrero, Lima, Perú

    Aunque fue una muestra pequeña, estos hallazgos cualitativos nos ayudan a entender mejor el contexto de las mujeres que trabajan en MYPES en Perú. En el marco de la investigación se desarrollaron seis dimensiones de género vinculadas con la problemática de digitalización de las MYPES. Descubrimos que entre las mujeres que entrevistamos había una tendencia, por ejemplo, a adoptar la tecnología para ayudar a resolver las crecientes cargas de trabajo dentro del hogar. A continuación presentamos algunos de los principales resultados del estudio para cada una de ellas:

    • Usos del tiempo abordando los temas de división sexual del trabajo y estrategias de conciliación entre el hogar y el negocio. La división sexual del trabajo coloca a las mujeres como responsables de los trabajos domésticos y de cuidado, y a los hombres en el trabajo productivo remunerado. En el contexto actual de la pandemia, con el cierre de los colegios, donde los hijos/as atienden a las clases escolares en la modalidad virtual, las mujeres llevan a cargo una doble carga laboral que se traduce en jornadas extensas de más de 12 horas. La doble jornada no solo tiene impacto en la cantidad de horas sino también en la simultaneidad de la ejecución de ambos trabajos.

    Los mecanismos que permiten la conciliación de ambos trabajos son las cadenas informales de cuidados que se articulan alrededor de las mujeres del núcleo familiar, al que se suma la asistencia de algún otro tipo a los hijos mayores (ayuda económica o cuidados de sus nietos) en el seno de estos negocios familiares.

    En este contexto, encontrar mecanismos para sistematizar la gestión del negocio y delegar responsabilidades, son altamente valorados por las mujeres de la muestra porque permiten atender mejor el negocio y no estar simultaneado tareas durante gran parte del día.

    • Acceso y usos de recursos

    Dinero: La mayoría de las mujeres en nuestra muestra valoraron más positivamente los beneficios que las soluciones digitales les aportan, en especial para el pago a proveedores y para el pago a clientes, y le dan menos importancia a los obstáculos que podían encontrar.

    Tecnología: Las diferencias de género se deben principalmente a la valoración que hacen sobre su dominio de la tecnología. Las mujeres muestran una percepción de mayor dominio tecnológico que los hombres. Por ejemplo, respecto a la adopción de soluciones digitales para la venta online se destacaron dentro de los comentarios que los hombres lo consideran un “gasto” adicional mientras que las mujeres lo valoraron como “inversión”.

    • Acceso y uso de información como herramienta para negociar. Los casos de la muestra en las que las mujeres no tienen igual acceso a la información se debe a que comparten el negocio con el marido, y en la repartición de tareas en el negocio ellas han adoptado un rol más pasivo, implicando un uso diferenciado de las tecnologías vinculadas con las decisiones donde el hombre es más activo, por ejemplo con los proveedores.
    • Autonomía y toma de decisiones. Entre las participantes de la muestra con formación superior, se destacó que valoran muy alto su dominio del control del dinero, la tecnología y la gestión de sus negocios. Las mujeres valoran altamente la adopción y uso de soluciones digitales para su negocio que les permitan ganar mayor autonomía y ser más eficientes en el uso del tiempo.
    • Relaciones interpersonales y con la comunidad (proveedores, clientes, otros comerciantes o grupos de mujeres — espacio público). En los casos en los que las mujeres comparten negocio con el marido, sigue existiendo una diferencia respecto a sus posiciones en el espacio público y el privado. Ellas se relacionan más con su entorno cercano y familiar, mientras que los hombres se relacionan más con el entorno público y externo, como por ejemplo, con los proveedores. Por ende, tener acceso a tecnologías que les facilitan el acceso a la información de manera sencilla y rápida, con un costo de oportunidad mínimo en relación a sus responsabilidades del hogar/negocio es altamente valorado por las mujeres.
    • Violencia o inseguridad física/material. Las mujeres se han mostrado más sensibles a los temas de violencia, inseguridad y/o robo. Han valorado como más importante los beneficios en tanto que disminución de riesgos mediante el uso de medios de pagos digitales como transferencias bancarias y uso de billeteras electrónicas, que les evitan tener efectivo en el negocio.

    Actualmente, el proyecto DigitAll se encuentra en la fase de diseño y desarrollo de soluciones digitales que buscan mejorar la productividad y salud financiera de las/los microempresarias/os. Asimismo, los resultados del estudio de género han permitido identificar un menú de diferentes soluciones digitales, integrando las diferentes dimensiones de género en términos de necesidades, oportunidades y barreras en el procesos de digitalización de MYPES. Estos resultados también constituyen insumos valiosos para el desarrollo de productos mínimos viables que probaremos en campo en el 2021.

    Fundación Capital
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